El foco de este artículo es lograr el objetivo de que sea fácil (sin esfuerzo) aceptar nuestra oferta, y para eso tenemos que lograr que la oferta sea sencilla. La oferta debe ser inherentemente simple en su relato. Esto significa entre otras cosas que debemos conseguir que los números, parte esencial de toda oferta, sean claros al punto de ser contundentes.
Antes recordemos que este paso es el cuarto en una serie que busca que nuestra oferta sea irresistible. Previo a concentrarnos sobre esto debemos trabajar para ser relevantes, tener una propuesta en sintonía con quienes nos escuchan y contar una historia que no tenga problemas para ser asimilada.
A esta altura ser contundentes ya nos debería resultar una actividad necesaria para mejorar el resultado de nuestras presentaciones. Contundentes es una palabra difícil (en el sentido de que no es directo ver como aplica)pero es la única que sirve. Tenemos que ser contundentes.

Como siempre las imágenes valen más que las palabras a la hora de la ilustración. Cual de los dos les parece más contundente en la imagen de la izquierda? Seguramente, puestos a elegir, no necesitamos estar en desacuerdo con ninguno de los dos luchadores de la foto. Ahora bien, entre una arena abierta y una cerrada, entre alguien grande y pesado y alguien atlético y musculoso, por lo menos a mi no me queda duda de donde prefiero NO estar. Esta es la contundencia a la que me refiero. A la inevitabilidad. La imagen también da pie a otra analogía: Contundente no es exagerado. Tampoco es sinónimo de llamativo o simplemente mentira.
Decimos que algo es contundente, cuando es compacto, cuando deja una marca (como un cincel ;-).
Se refuerza la misma idea para todos los parámetros de la presentación. Por ejemplo, la contundencia en Esto tiene que ver con la aplicación de los recursos que estoy viniendo a buscar. Para el que me está escuchando lo que estoy haciendo tiene sentido, si y solo si, lo que el me va a dar, hace que la situación en la que estamos metidos cambie en algo. Si quien me esta escuchando siente que sus recurso tienen un impacto bajo o nulo, la probabilidad de que me digan que sí es muy baja.

Si seguimos las reglas y averiguamos que hay disponible para que nosotros nos llevemos entonces ya sabemos que recursos venimos a buscar. Quien nos escucha también sabe que es lo que tiene para dar, todos estamos informados y eso es muy bueno. Sobre la base de que ya sabemos que recursos venimos buscar lo que tenemos que decir es para que sirven esos recursos, es decir, en mi plan, hasta donde me permiten llegar.
Ese es el motivo que yo como persona que toma la decisión voy a tener más en cuenta. Cuanto más profundo el impacto, más grande el potencial que cumpla que la oferta está alineada con mis intereses. Es decir, tiene sintonía con migo, es fácil de creer, y además siento una urgencia dada por el interés que genera la propuesta, ahí es en donde suma el impacto.
Cualquier proyección es ficción. Los detalles nos son lo importantes, lo importante es como estamos contando esta oportunidad. Es más ideterminante el rango de inversión, en torno a los 30k que decir exactamente cuando me dio el flujo de fondo la ultima vez que lo hice.

Numeros redondos. Premissas y sus consecuencias. Simplicidad.
Son componentes que se basan en una habilidad que se contrapone a nuestra necesidad de justificar lo que estoy diciendo con detalles, con evidencia. Es una arte sutil, una capacidad que hay que entrenar todo el tiempo quitando información, redondeando, sintetizando, ganando en contundencia.
Es un entrenamiento que lleva tiempo.
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