Asegurar el éxito de tu presentación: Lo que tengo y lo que necesito.

Dos puntos tienen que quedar en claro rápidamente a la hora de realizar presentaciones para que la atención no se pierda:

  1. Estoy aquí con un proyecto que hasta ahora tiene un grado de avance dado y hemos conseguido estos resultados.
  2. El proyecto presenta una oportunidad importante que, debido a las cuestiones que voy a explicar, se capitalizan en caso de conseguir estos recursos que voy a enumerar.

Lo primero es lo que hemos dado en llamar “Lo que tengo”. De manera simétrica, el punto número dos puede resumirse como “Lo que necesito”. Es innumerable la cantidad de quejas que escucho de gente que participó de un evento en donde se escucharon diez o doce presentaciones de gente que hasta que la cosa no terminó, no pudo expresar cual era el motivo por el que estaban sobre el escenario.

No es estrictamente necesario que ambos espacios tengan componentes trascendentales como “cambiar el mundo” o “la cura para el cáncer”. No. El punto está en desarticular una tensión que no suma a la experiencia de la presentación rápidamente, de modo de poder continuar con los componentes que hacen que mi presentación sea efectiva y pueda asegurarme el éxito.

Hay casos, claro en donde mi presentación será meramente informativa, en estos casos no hay demasiado que pueda conseguir, salvo un público informado. En este escenario, el éxito radica en lo memorable del contenido que estoy dando y por lo tanto, hay una cuestión de diseño austero al cual prestar atención. Estas presentaciones que son “todo contenido” están fuertemente desbalanceadas hacia “lo que tengo “ y por lo tanto duelen no tener buen ratio de éxito. La falta de un llamado a la acción hace que la efectividad del contenido sea menor. Este es el típico caso de una exposición académica

También pasa lo opuesto. Muchas presentaciones son la consecuencia de la necesidad y por tanto, son solo una yuxtaposición de deseos, pedidos y requerimientos que, al no tener en que apoyarse como resultados, terminan sin nada de que asir la expectativa de quien escucha. La caricatura de esta descripción son los pitches de proyecto cuando están en un estadio muy temprano y la forma de presentación se concentra en las necesidades financieras del proyecto más que en lo que se ha conseguido hasta ahora.

Independientemente del tipo de presentación, conviene siempre marcar una mínima compensación entre lo que tengo y lo que necesito. Por más que estemos invitando al conocimiento de información nueva, proponer un componente que nos es necesario cambia por completo la manera en la que nos relacionamos con la historia que se nos está transmitiendo desde el escenario.

He visto muy buenos ejemplos de esto tanto en la actividad ecologista como en la actividad documental: a pesar de que en estos espacios la información es la gran protagonista siempre hay un apartado en donde se puede invitar al público a la acción donando dinero, suscribiéndose a un boletín y demás alternativas.

Es mucho más obvio con un proyecto que comienza porque en general lo que se necesita es financiamiento o recursos económicos de algún tipo, y lo que se ha logrado, o lo que se tiene son resultados técnicos de alguna índole. Esto es un factor a tener en cuenta, ya que estos espacios se están sofisticando y siendo mezquinos con lo que tengo y lo que necesito desde el lado de la explicación bajo de manera importante mi relación con audiencia, me prestan menos atención y seguramente, mi objetivo queda más lejos.


Cómo Cincelar es el canal en donde comparto mis ideas. Todas están tratadas con profundidad aquí. Te invito a pasar por mi sitio y si te interesan estos conceptos, a descargar el ebook. Y ya que estamos te invito también a construir una comunidad relacionada con la comunicación escénica y la comunicación de ideas inspiradoras en twitter y facebook.