En el pasado, cuando alumnos y clientes me preguntaban sobre la posibilidad de incluir videos en las presentaciones, la respuesta era el 100% de las veces no y los motivos que tenía para ese momento eran los siguientes:
- Un video corta la dinámica del discurso, que después es difícil de recuperar ya que el estado de atención cambió de foco.
- El tiempo disponible para una presentación es poco, y rara vez un video es más eficiente para transmitir lo que hay que decir que la manifestación en vivo del mensaje
- Da espacio a que las personas se dispersen.
- Es un factor más de preocupación a la hora de asegurarse de que todo funcione (proyector, audio, y el video propiamente dicho)
Todo eso cambió cuando en 2009 vi este video de Itay Talgam, un director de orquesta que trabaja temas de liderazgo a partir de lo que sucede en la relación entre el director y los músicos.
A lo largo de su presentación, Itay dispone 8 videos ilustrativos pero no solo que refuerzan lo que quiere decir. Son la base sobre la que apoya su discurso. Perfectamente amalgamado con lo que el tiene para decir, con un timing perfecto de entrada y salida…. Diré que en caso de que estas condiciones se cumplan, queda demostrado por Talgam que el video es una herramienta poderosísima para una presentación y un tipo de comunicación en si mismo.
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