No hace falta que sepan esta parte pero soy muy pero muy fanático de todo de aprender en línea. En ese sentido, he celebrado cuando Nancy Duarte puso a disposición un curso online y también me entusiasmé cuando otros profesionales y maestros del arte de las presentaciones, sin tanta fama pero igualmente relevantes siguieron esa línea (no me consta quién fue el que empezó).

Una cosa que me pasa sin embargo, y que me sucede desde mis tiempos de científico, tiene que ver con que cuando armamos un cuerpo grande de conocimientos, como podría ser un libro o un curso online (en breve el propio) nos enfrentamos con el mayor de los desafíos: Ser prácticos a la hora de lidiar con el día a día.
Lo que termina pasando es que tomamos una capacitación, en el ámbito laboral, en donde se nos instruye a: defender nuestra postura, a hablar, a opinar con respeto y justificando nuestro parecer pero sin embargo, si eso choca contra una persona imposible (todos conocemos a alguien así, corremos el riesgo de hasta perder nuestro trabajo).
En ese tren, tengo que criticarnos a nosotros los que hacemos teoría. En algunos casos hablamos con una autoridad que no nos merecemos y creo sería intersante para todos hacer un poco de balance sobre dichas doctrinas. Hace poco recibo un mail muy interesante de uno de estos newsletters a los que estoy suscrito (y recomiendo) que creo me merece algunas opiniones que comparto con ustedes aquí.
Las presentaciones de negocios son diferentes de las “presentaciones” tradicionales. Primero, no hay escenario, no hay micrófono y no hay un logo de TED. En lugar de eso, estás tú, mano a mano con el oficial de turno en una sala de conferencias pequeña sin ventanas y con el aroma de una manzana que alguien tiró hace muchos días en el basurero.
El comienzo es bueno. Digo, no coincido, pero tengo que dar por cierto que no todas las presentaciones son en un evento, con cámaras e iluminación profesional. Pero si sucede que en todas las presentaciones la comunicación va en una sola dirección. El lugar en la habitación qeu ocupa el presentador es el del foco de la atención. Quizás no hay una tarima elevada… puede ser. Eso no significa que no haya escenrio. Escenario es en donde sucede la escena. La presentación es la escena. La idea a transmitir, nueva para la mayoría de quienes escuchan, debe contar con la capacidad de atravesar labarrera de la atención que si es común a TED y es que el entretenimiento es necesario para lograr que el mensaje llegue a destino.

El mail luego sigue con algunos errores que deberíamos no cometer, a juicio del autor, y que ayudarían mucho a nuestra carrera. Me voy a concentrar en dos por que creo que dan mejor para conceptualizar que el resto.
Preocuparse por el chiste que haré al principio, mi “rompehielos” o mi peinado.
Esto no es una performance. Son negocios.
Lo que debería preocuparte es como vas a contestar a las preguntas que que ya están en la mente de tu audiencia. ¿No sabés cual es esa pregunta? (¿Por qué nos presentábamos en esta reunión? Debemos diseñar la introducción de nuestra presentación para implantar la pregunta que estamos por contestar.
El chiste no hace falta. Saltéatelo.
Bueno aquí simplemente no podría estar de acuerdo de manera integral. Empecemos por lo que sí. Esta buenísimo conestar las preguntas que los de la audiencia se están planteando a medida que se les van ocurriendo. El punto es que la técnica para implantar una idea, la tecnología necesaria digamos, amen las peliculas, está bastante en pañales. Sabemos muy poco sobre como hacer que alguien piense en algo de manera diseñada. Mucho más una pregunta. Somos mejores haciendo que se sientan de una manera determinada, o que hagan fisicamente, algo. El resto creo que es un trabajo que lleva a ningún lado.
La primera parte es más difícil. Porque tiene que ver con una cuestión de estilos. El humor y la cadencia de las presentaciones, así como cuanto show se pone en juego no es algo que se debe controlar o guiar, sino más bien lo contrario. Los protagonistas tienen un estilo que hay que saber cultivar. Eso sí está mal. Si mi estilo no es el de hacer chistes, entonces esa nodebería ser mi preocupación
El humor ayuda siempre. En eso el consejo de mi mail, está equivocado.
Diseñar tus slides de manera demasiado simplificada y coloridos. (¡Sacrilegio!)
Entiendo que esto pueda sonar a “contra la corriente” Todos los consejos que has escuchado hasta ahora probablemente transmitan la idea de que los slides deben ser simples. Los ejecutivos no quieren simplicidad. Quieren Claridad. Tus slides deben apntar a claridad en el mensaje. La simplicidad por la simplicidad misma no aporta nada. En la mayoría de los casos de negocio esto requerirá más que una fotografía y ocho palabras. Quizás un gráfico, algo de información, no sé, digo…
Estoy de acuerdo. Es demasiado fuerte el dogma que existe hoy hacia la simplicidad. Lo que hay que encontrar es el mensaje, y luego utilizar las herramientas que verdaderamente hacen falta para comunicarlo. El problema es cuando no nos damos cuenta que algo sobra. En el caso del gráfico que se menciona más arriba pro ejemplo, podría ser completamente superfluo poner una línea de tendencia cuando la tendencia es una recta de pendiente 30 grados. Podemos poner un solo número gigante que dice que el creciemiento es del 15% anual. Y ya.
Apuntar a la claridad requiere de elementos. No hay claridad sin ingredientes que la soporten. Ahora bien, en donde paro de agregar condimento a mi mensaje es el punto. Y en ese lugar, abogar por la simplicidad suele tener mejores resultados.
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