Por algún motivo, al realizar presentaciones, decidimos ignorar el hecho de que tanto marca como modelo y hasta fecha de compra del proyector en cuestión hacen que la capacidad del aparato para reproducir nuestros slides varíe de maneras a veces incómodas y no conforme con eso, a veces ni siquiera funcione.

Para evitar esto es posible plantear dos estrategias.
- Diseñar mis presentaciones en dos formatos 4:3 y 16:9
- Hacer mis presentaciones en 4:3 con un software que pueda programarse para no distorsionar el diseño (como por ejemplo keynote) al cambiar los slides a formato 16:9

El problema surge siempre de la falta de tiempo. Si el proyector fuese un dispositivo conocido esto tampoco sucedería pero en los más de los casos no lo es.

La primera opción es claramente más prolija y profesional. Ahora bien, en las más de las ocaciones, si podemos optar por la opción 2, nadie se da cuenta.
Dependerá entonces del tiempo disponible para diseñar y construir la presentación.
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