En ocaciones es imposible, pero después de haber intentado, lo aún nos queda la posibilidad de ir mostrando nuestro contenido por partes
Nada es más agresivo para la dinámica de una presentación que la aparición repentina y muchas veces sorpresiva que un slide como el de que muestro a continuación.

Ahora bien, sin importar lo complejo del mensaje, si lo vamos contando por pasos, finalmente la dinámica se ordena y los ojos de nuestro público van siguiendo el lugar en donde nosotros estamos poniendo el foco. Y eso es, claramente, lo último que apareció en la pantalla.
Esto nos introduce al único tipo de animación que esta permitido en una presentación si uno quiere hacer las cosas de manera prolija: la aparición y desaparición de elementos. Todo el resto de las animaciones son riesgosas, la mayor parte de as veces distrae.
El único objetivo aquí es concluir con una visión total de lo que está sucediendo. Por que estamos convencidos de que eso es necesario para promover un mejor entendimiento del mensaje. Casi todos los procesos tienen esta particular característica. Se ven mejor cuando se ven en conjunto. Este es el elemento que hay que utilizar para decidir si vale la pena o no un slide complejo. Si la visión final nos muestra un proceso completo que no puede dividirse, entonces quizás vale la pena y por lo tanto, hay que mostrarlo de a pasos.
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