Acostumbrándonos a los formatos más anchos

Una consecuencia de disponer de pantallas como medio de soporte en lugar de los clásicos proyectores ha dado rienda suelta a algunos diseñadores de puesta en escena.

Ya hace un tiempo nos venimos sorprendiendo, esporádicamente, con algunas presentaciones que exprimen al máximo la tecnología y el hardware disponible. Esto es natural, la industria tiene un número no menor de proveedores tratando de cuidar a sus clientes lo mejor posible y como consecuencia se ven obligados a proponer innovaciones y nuevas alternativas que los diferencien de la competencia.

No hace a la efectividad de la comunicación, pero ciertamente modifica la experiencia y ese desafío esta incorporado por definición en el trabajo de diseño del presentador.

Esta situación nos obliga, ahora más que nunca a contar con toda la información acerca de la sala en donde daremos nuestra presentación.

Las alternativas a tener en cuenta no son pocas:

  • ¿Se filma o no se filma? Esto es importante por que a veces los directores se engolosinan con los primeros planos.
  • ¿En cuántas pantallas va a aparecer mi contenido? Hay algunas imágenes, que de saber que se iban a repetir en una sala uno habría obviado.
  • ¿Qué resolución tiene la pantalla en donde se van a proyectar nuestros slides? ¿Qué dimensiones tiene? Aquí ya había información importante antes, pero ahora, con pantallas cada vez más grandes y detalladas, esto comienza a ser central. Si la respuesta es que el proyector es standard, bárbaro. Pero si no, hay que tomar algunos recaudos

Al principio sufrimos un poco con el gustito que provocaba al tener disponibles pantallas y proyecciones baratas, lo que terminó promoviendo salas de conferencia y recitales repletos de reproducciones de lo que sucedía en el escenario a la vez que en algunos casos se mostraba en esas superficies el material de apoyo.

Pero por cuestiones que tienen que ver con la arquitectura (insertar referencia aquí), las salas terminan siendo siempre mucho más anchas que altas y el espacio disponible para multimedia también se extiende en ese sentido.

Todo esto llegó a su pico (es mi humilde opinión) hace poco con la presentación por parte de Tesla en donde decididamente se hizo todo lo que la tecnología y la imaginación permiten.

Elon Musk no es el mejor stage man (los errores más básicos se le apilan rápidamente). Claro que esto no le importa a absolutamente nadie que sepa quién es Elon Musk. Pero esa es otra historia.

La presentación que les comparto a continuación esta pensada para una pantalla de alta definición que ocupa la totalidad de un escenario de diez metros de ancho en donde además de la disposición de imágenes multimedia se colocaron dos plataformas giratorias para mostrar los automóviles que se exponían por primera vez ese día.

Todo lo que en ella se muestra fue específicamente diseñado para esta experiencia en particular y para ninguna otra. La calidad de la imágenes se pensó para coincidir con la iluminación de la sala y el tamaño de las cosas para coincidir tanto en la pantalla como en la experiencia “sensorial” 3D.

El diseño de la experiencia es perfecto desde lo visual. Hasta se podría decir que queda descompensado por que al storytelling le faltan componentes que lleven adelante la tensión de la presentación.

Pero el punto de este artículo en particular tiene que ver con las relaciones de aspecto con las que pronto tendremos que trabajar todos y que ciertamente, amén de abrir un espacio en el necesariamente se generarán roles con prácticas nuevas, deberemos empezar incorporar.


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