No hay nada más importante que la historia que cuentas.

Todo cuenta una historia y en especial al principio, comunicar nuestra historia es central para conseguir resultados.

En nuestra vida, todo los días, la historia que contamos es más importante que lo que creemos que nos está pasando. Esto es así por que los hechos son lo que son, pero la manera en la que nosotros nos alimentamos de ellos conforma nuestra historia

Como emprendedores, lo único que tenemos al comienzo es una declaración de indentidad y una historia para comunicar. El resto viene después, y seguramente socios, clientes, inversores y aliados llegarán con mayor facilidad si somos efectivos y contundentes para transmitir nuestra historia

En cualquier proceso en donde el agregado de valor hacia terceros está en juego (es decir que quedan fuera las actividades tipo afeitarse, o meditar) la historia que envuelve la actividad pesa tanto como las acciones propiamente dichas, y claro, el resultado.

Los niños, los mejores jueces de nuestra historia.

No hay nada más efectivo para sentirnos plenos que diseñar nuestra historia de manera que vivirla sea nuestro día a día. No hay nada más conflictivo que leer la historia de nuestra vida y que sea dolorosa, dramática, con estrés (me podrán decir que eso no siempre depende de nosotros y eso es material de otro blog).

Para un emprendedor que comienza no hay nada más valioso que su historia y su propuesta de valor. No hay nada más valioso por que por lo general no hay nada más. El resto de los componentes de un proyecto, al principio, valen efectivamente cero. Sólo a través de una comunicación contundente de mi historia será posible vender, asociarme, fondear el proyecto y otros menesteres (que hay historias que son más fáciles de contar que otras estamos de acuerdo: la historia de una cantimplora de agua en el medio del desierto por ejemplo).

No prestar atención a la historia en no tener en cuenta la manera en la que nos relacionamos los seres humanos. Siempre volvemos a este punto de contar historias, el tema es si estamos dispuestos a perder el tiempo necesario hasta que finalmente nos damos cuenta.


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