Diferencias entre presentaciones — Humor

Según la división de lenguajes de presentaciones que hicimos recientemente, cada una tiene un objeto de interés a la hora de ponerse del lado del que escucha.

Una de las preocupaciones a la hora de subirse al escenario es que va a pasar cuando hagamos nuestros chistes. Puede resultar contra intuitivo, pero lo más importante acerca del humor cuando uno está hablándole al público es que coincida con nuestro estilo.

Pero más allá de que no tiene mucho sentido intentar hacer a la gente reír mientras lo único que coincidimos es ponernos incómodos nosotros mismos, hay situciones que tienen ciertos límites y que representan diferentes oportunidades en cuanto a la plasticidad para ser cómico al realizar una exposición.

Cuenta la leyenda que Steve Jobs (me doy cuenta que es una referencia permanente pero deben también entender ustedes que es el ícono más importante dentro de esta actividad) tenía siempre preparados uno o dos chistes nuevos para ocaciones especiales pero lo que es seguro es que se lo ha documentado improvisando sobre el escenario, aún cuando las cosas iban muy pero muy mal.

En resumidas cuentas, quién tenga la chance y la comodidad para intentar hacer reír seguramente debería arriesgarse. Quién no quiera no debe. No hay nada mágico en el humor, es solo una herramienta más. Eso sí, una cosa es no hacer reír y otra muy diferente no estar de buen humor. Son mares de diferencia entre uno y otro.