La potencia está en la dinámica, la dinámica está en los conectores

La filosofía de la disertación fue mutando con el tiempo de un relato continuo con hilo conductor a una especie de conceptos tipo serie de bullet points que desarman cualquier fuerza que pudiera tener el mensaje.

Siempre digo que cuando había un acceso mucho más precario a la tecnología el esfuerzo por comunicar mejor era, no se si mayor, al menos consciente. La dinámica de las historias no sólo permite que se recuerden mejor (para luego poder reproducirlas) sino que también es una parte singularmente importante del estilo de quien las cuenta.

Todas las culturas tienen un personaje ícono que cuenta las historias de su tiempo, y su ritmo, la cadencia de esta persona es siempre de tiempo completo, se cumple en todos los casos. En todas las geografías, las historias se cuentan completas.

Los amantes del humor de stand up seguramente han notado esto, dentro de este rubro están los que “conectan” los temas en un hilo y los que no. Independientemente de los gustos (los hay famosos y exitosos de ambos estilos) uno no puede evitar sentirse un poco más a gusto con una historia que no se corta.

Cuando nos encontramos en situación de tener que hablar de corrido durante más de 60 segundos, necesitamos hilar ideas, conectar las diferentes partes de la historia.

La conexión acomoda el diseño de la intensidad en lo que queremos contar. Cuando hablamos de corrido es cuando podemos preparar a la audiencia para un momento clave en nuestro mensaje. Si hablamos en saltos es más difícil.

El humor y la tensión, se construyen pero es casi imposible hacer eso en poco tiempo. La frase “hay que preparar el chiste” así como la premisa de darle contexto a las conversaciones son casi refranes justamente por que funcionan.

La queja fundamental está en la interrupción permanente, si a cada paso que damos hay que comenzar con los ingredientes desde cero el esfuerzo se hace cada vez más importante y al final, como somos seres humanos terminamos por abdicar.

Cuando construimos mensajes necesariamente comenzamos con partes del mismo. Párrafos, ideas, que en un principio vienen sueltas. Si ese mecanismo de comunicación fuera eficiente, no habría necesidad de condensar, de articular, de poner todo en un cuerpo inteligible y eso es, precisamente, lo que logran los grandes comunicadores.

Cuando dos partes no tienen conector se nota. Ni siquiera hace falta que yo haga aquí una tipificación de los distintos casos que hay dando vueltas por ahí. Conectar en el mismo hilo debe ser una preocupación de quien comunica, de quien ofrece, de quien vende.

No conectar nuestro mensaje en sus puntos de corte le quita potencia. Nada más ni nada menos que eso es lo que se pierde.