Futuros posibles si la oferta se acepta

Lo más interesante es lo que está por suceder, siempre y cuando acepten mi oferta.

La contra de pararse como un pintor de futuros posibles, sólo en caso de qu ese acepte mi propuesta está dada por el gran número de personas dedicadas a la política que utilizan este formato (la mayor parte de las veces no cumpliendo, aún aceptada la oferta que en este caso es acompañar con el voto).

Cuando seamos gobierno construiremos el puente tan esperado y eso hará que los vecinos de uno y otro lado del rio no deban perder tiempo y dinero utilizando las barcazas, inseguras y riesgosas que tantas penas nos han logrado

Esa forma de pararse sobre el podio es demasiado conocida en la práctica de la campaña politica en latinoamérica y como en general ese futuro descripto nunca llega (independientemente del resultado electoral) nuestras sociedades han tomado distancia de este tipo de promesas que suelen interpretar como vacías.

Ahora bien, salvando el hecho de que la estadística pesa, y que el perfil del ciudadano político no está en el pico de su popularidad, los consumidores debemos aceptar este acto de habla en donde se nos pinta un futuro mejor si queremos acceder a todo lo que la tecnología, la innovación y el arte tienen para ofrecer.

Con esto en mente, y a pesar del abuso reciente del modelo por parte de la clase política, pintar un porvenir dichoso a partir de que nuestra oferta se acepte es una palanca de acción que debemos aprovechar en cada caso que podamos.

Cuando estamos en esa empresa, es importante recordar que no es la ambición que tengamos al pintar ese futuro lo que torcerá los destinos de nuestra oferta. Son los detalles.

Es el detalle de la realidad lo que hace que uno apruebe o rechace lo que me están ofreciendo. Las clínicas que mejor muestran el resultado final de una cirugía antes de que la misma se lleve a cabo son las que más tasa de aceptación tienen. Y no es que la cirugía deba ser estética. Puede tranquilamente ser una amputación de un miembro que es necesaria por algún motivo médico, si el equipo profesional puede mostrar cual es el resultado final con detalle, el paciente es mucho más proclive a aceptar la oferta, aun sabiendo que sus capacidades serán diferentes después de la intervención.

Cosas similares suceden con los estudios arquitectura (en cuanto al detalle de sus renders), en las peluquerías que contratan estudios digitales para mostrar a sus clientes como se verían con tal o cual color, tal o cual nuevo corte de pelo.

En cada caso la incertidumbre sobre el detalle es lo que más pesa. Una aplicación de la Realidad Virtual que se llama Mixed Reality (foto) es una prueba violenta de que cuan bien funciona esto de ver el futuro para poder tomar la decisión.

El desafío está en los futuros en donde la mediación por parte de la tecnología no hace a la diferencia porque lo que estoy describiendo es de un carácter ficcional:

  • El fin de la pobreza
  • La ausencia de guerras, o la paz mundial
  • La libertad absoluta de credo y simpatía deportiva

No nos imaginamos a nosotros mismos en esos espacios por lo cual pareciera que no hay nada que nos digan que nos vaya a hacer contemplar esa posibilidad de que ese futuro pudiera ser real.

Cuanto más lejano el futuro, más cercanos tienen que ser los detalles que pintamos. Si por ejemplo se quisiera promocionar efectivamente el cese de la esclavitud en el 1800, lo primero que habría que hacer es buscar un elemento cercano como los apellidos de todas las personas, y describir ese mundo.

Lo peor que puede pasar es que no nos crean igual, pero no vamos a encontrar atajos para ofrecer un futuro lejano exitosamente, si no nos tomamos el tiempo de explicar y detallar como sería lo más cercano en caso de que nuestra oferta se acepte.