Las ventajas de contar con un referente respetable a la hora de comunicar nuestra oferta.

Cuando el mensaje es verdaderamente original, o al menos es percibido así, es importante poder mostrar a alguien que lo crea.

Hay que decir que no es sencillo conseguir alguien que haga acto de confianza sobre nuestro producto o servicio cuando nuestra oferta es diferenciada, innovadora y agrega verdadero valor porque soluciona un problema real.

​A pesar de eso, comunicar un mensaje que resulte verosímil es mucho más práctico cuando un dispone de un referente sobre el cual no cabe demasiada argumentación con controversia.

A mi me gusta el ejemplo del Dalai Lama puesto que en general, en el mundo se sabe poco de él. Si hacemos las prueba, en una habitación con 100 personas, es probable que menos de 10 conozcan su nacionalidad, menos de 5 sepan su verdadero nombre, y casi con seguridad, solo una o dos personas estarán al tanto de que es un líder que hasta hace no mucho era no sólo un líder religioso, sino también un líder político.

Lo conocido sí, es que participó en películas como referente del budismo tibetano, que tiene un premio Nobel de la paz y mucho protagonismo en torno a los derechos humanos en asia y en el mundo en general.

Creo que con cierta seguridad podemos afirmar que este señor es un referente bastante indiscutible, incluso a pesar de la gran ignorancia que hay en el mundo acerca de su persona y su historia.

Sin embargo, todo lo que dice tiene este aire de:

“Sí, es verdad”

No vale la pena ser injustos y argumentar que esto se da sólo para los líderes religiosos o personas que han mostrado por varias décadas una moral impecable.

Yo diría que es más bien una dimensión adicional que se agrega a la identidad pública, y es cuan confiable soy como persona cuando emito una opinión.

Un referente confiable, como el Dalai lama por ejemplo, simplifica nuestra comunicación toda vez eu en su mensaje aparecemos como una opción válida y real.

Esto es, un referente funciona cuando nos valida, no hace falta que hable de nosotros o tenga un sombrero con nuestro logo. El sólo hecho de validar la oferta ya hace todo el trabajo.

El ejemplo más obvio de esto aparece en la industria de la electrónica de consumo. No importa que marca y que empresa sea la que permite que el presidente de GMC hable por telefonía celular, lo importante para nosotros, si fuéramos Motorola o Ericsson, es que el dispositivo aparezca públicamente en las manos del referente, y siendo usado mejor, a veces ni si.quiera eso hace falta.

Este es el motivo por el cual hay tanta validación conjunta. Cuando el mensaje es lo suficientemente incómodos, el mercado de nicho al que nos dirigimos necesita que todos los actores estemos en concordancia, juntemos el dinero necesario y hagamos la donación pertinente para que el Dalai Jama se suba al automóvil que funciona con nuestro sistema de generación de hidrógeno.

No diré que es automático por que no lo es. Pero es ciertamente mucho más simple comunicar ese concepto que explicar los factores de riesgo mitigados por nuestra tecnología, que hacen que el automóvil sea seguro.

El referente tiene que ser indiscutible. Ese es el único problema. Contado el hombre de la foto que ilustra este artículo, quedan muy pocos referentes indiscutibles.