Tres ejes para pensar el estilo (y cultivar el propio)

El estilo nunca participa en la definición de si algo esta bien o mal, correcto o incorrecto, completo o incompleto. Más bien es el componente de me-gusta/no-me-gusta.

Hace poco se popularizó (esto quiere decir que me la pidieron más de una vez: si ese es mi parámetro de popular) una conferencia/seminario que doy que se llama “El feedback mata”. Creo yo que esta charla tiene resonancia en este momento del mundo porque se juntan dos cosas:

Gustavo Dudamel y Ricardo Mutti no tienen el mismo estilo para dirigir pero nadie discute que con sus personalidades individuales, ambos son genios como directores de orquesta
  1. Empezamos a reconocer que el aporte del otro es valioso precisamente por que es de otro. Es diferente al mío y por lo tanto, tiene más chances de enriquecerlo que de empobrecer mi trabajo.
  2. Comunicarnos entre nosotros tiene cada vez forma más horizontal. Nos tratamos más como pares y menos como componentes en distintos escaños de una escalera de autoridad.

En ese marco. El feedback, no sólo puede, sino que la mayor parte de las veces mata.

En este espacio, yo veo tres ejes en donde dibujar el tema del estilo y es en nuestra relación con tres parámetros que participan de las cosas que hacemos:

  • Entregable: es lo que aparece cuando consideramos que hemos finalizado una tarea. En palabras de Seth Godin, es lo que despachamos al momento de agregar valor. Hay formas muy diferentes de relacionarnos con el entregable. Para relacionarnos con el entregable nuestro comportanmiento suele moverse entre dos polos a) El detalle meticuloso del plano ingenieril y b) el garabato sobre la servilleta. La mayor parte de nosotros no nos encontramos en un extremo. Eso nada quita.
  • Recursos: no importa cuán específico sea el detalle de cuantos recursos hay disponibles, nuestro estilo es el que marca como nos relacionamos con ellos. En este eje los polos están entre quienes ven todo como un bien escaso y los que creen en la superabundancia. Insisto, para ambos hay la misma cantidad de recursos. Sin embargo, en función del estilo, la gente ve cosas diferentes.
  • Deadline: Aquí de nuevo la fecha es la que es. Pero personas diferentes ven distintos niveles de urgencia con una entrega que debe realizarse en una semana. De la misma forma, se sufre de modo particular cuando el deadline no se cumple. De un lado suelen estar quiene ven el deadline como un tiempo equiparticionable, con avances proporcionales al tiempo insumido e inversamente proporcionales al tiempo que resta. En el otro lado de la mesa están quienes van acumulando la mayor parte del trabajo para el final y como consecuencia suele parecer que la fecha pactada no se va a cumplir.

Todos interactuamos con las tres dimensiones (al menos) y como nos relacionamos con cada una de ellas hace a nuestro estilo particular.

Estar en un extremo en un caso no hace que debamos ser extremistas en todo y tampoco es necesario ponerse en dogmático, la idea aquí es que esto sirva para cultivar el estilo propio. Cuando no me conozco no se que cosas quiero mejorar y tampoco se si todo eso que me describe me sienta cómodo, hay chances, siempre, de cambiar aquello que no me gusta.