Los clásicos que descansan sobre el talento excepcional del escritor no justifican la falta de tiempo para mejorar la comunicación
Dos trabajos me vienen a la mente que creo tienen gran responsabilidad en esto de asumir que la ciencia, por ser lo que es y moverse donde se mueve, no requiere mayor atención a la hora de comunicar lo que de ella se desprende. El primero trabajo es la teoría de la relatividad especial de A. Einstein. Allí se vierte la explicación de una de las ideas más complejas del siglo XX, digo por lo anti intuitivo, y de forma prolija, concisa y llevadera se transfiere al lector lo que hay de nuevo en el mundo. El segundo trabajo es un libro de texto de estudio Mecánica de Landau y Lifshitz (el que me interesa en realidad es Landau). A pesar de haberlo leído en francés y no ser ni de cerca fluido para dicho romance, recuerdo la satisfacción con la que me iluminaban aquellas explicación sobre mis problemas de física de la época.
Ambos, Einstein y Landau fueron celebrados comunicadores. Ambos, los dos, estuvieron desde siempre obsesionados con hacer simple lo aparentemente complejo y dar vuelta los problemas al punto en el que la respuesta parecía obvia. Landau y Einstein son excepciones inmensas, únicas, talentosísimas a la hora de redactar una explicación o una idea. La escuela de la ciencia ha ido, si se me permite la metáfora, corroyendo su propia capacidad de expresión al punto del oscurantismo no ya entre los profesionales y el público. La situación es alarmante aún entre colegas hablando de temas dominados por todos.
De mi reciente paso por el CONICET Bahía Blanca me quedan algunas conclusiones auspiciosas y también ideas de direcciones que podemos tomar en este camino hacia el encuentro inevitable entre comunicación y ciencia que quiero compartir.

- Los procesos de comunicación no valen todos lo mismo: En el intercambio de datos nos estamos envenenando con prácticas que son contraproducentes. La dinámica de equipos por ejemplo o la actualización del avance de un trabajo no debe, ni tiene por qué ser idéntico a una presentación de congreso. La mayor parte de los datos que vamos a compartir ya son conocidos, lo “nuevo”, el avance es lo importante y ese status es algo más bien corto y específico. Si dentro de la comunidad científica la escuela de comunicación está erosionada debemos primero reparar esa ruta y luego ver como nos comunicamos hacia afuera.
- La distribución del talento para comunicar es igual que en el resto de los ámbitos: Es importante que dejemos de ver a cada uno de los grupos de prácticas como un estereotipo de lo que representan. Los científicos e investigadores de guardapolvo blanco no son crípticos por naturaleza de la misma manera en la que los creativos publicitarios no son inventivos de manera espontánea. Al menos no en general. No en promedio. Si unos son de una forma para el público que los consume y los otros impactan diferente tiene que ver con el trabajo que hacen para comunicar el valor que agregan. En una sala con 100 científicos habrá aproximadamente 3 o 4 muy talentosos para comunicar. Este será también el número en una sala con 100 escritores y también será ese el número en un espacio con otros tantos médicos o abogados. No hay una segmentación que se de por decantación hacia alguna profesión.
- Las desiciones hay que tomarlas con un objetivo en mente: Ahora que lo pienso esto puede ser una regla general (no me voy a ir por la tangente ahora) pero en el caso de la comunicación es mucho más central que quizás a la hora de elegir una mascota. Nos comunicamos para coordinar acción, nos comunicamos para informar efectivamente, nos comunicamos para obtener recursos de un grupo de personas. Cual es el objetivo que estoy persiguiendo con mi presentación?
Quiero destacar que un centro como el PLAPIQUI esté encarnando el problema desde adentro y decidiendo hacer algo al respecto. Me parece central la visión de la dirección en este sentido. El mundo para el que la ciencia tiene que estar preparado está listo para recibirla. Pero necesitamos mejorar nuestro enlace. Nos necesitamos mutuamente.
Conseguir hacer avanzar la ciencia y la tecnología depende de que podamos transmitir lo central, lo importante en cada caso. De ahí que esta es una cita inevitable: la necesitamos todos.