Todas las recetas son inservibles

El mundo se siente mucho menos seguro y mucho más cómodo cuando tenemos una lista que chequear, cuando podemos ir tachando lo que todavía hay que hacer.

Además, de esta manera, con la lista en el bolsillo, casi siempre es más sencillo el trabajo. Hay que pensar menos. Uno no tiene más que referirse a la lista y corroborar que todo lo que allí se detalla se está cumpliendo y sanseacabó.

El libro que muchs veces contiene la receta que buscamos para las presentaicones no sirve

Lo que pasa con las presentaciones, y con la comunicación en general, es que estas cosas están al alcance de todas las opiniones y opiniones hay tan diversas como granos de arena en el mar, id est cualquiera dice lo que quiere y no hay forma de conformar a todos.

Es allí en donde aparece alguien a quien sí conviene dejar satisfecho, y es a mí mismo. Es también en este momento en donde aparece el mayor justificativo para que todas las recetas sean inservibles. La única receta que sirve es aquella que me voy conformando a medida que gano experiencia en ese arte tan particular que es la comunicación.

No hay nada que tu presentación tenga que tener. Tampoco hay elementos que no puedan estar. En la medida en la que voy practicando escribiendo el contenido, armando los slides, diseñando la experiencia y subiéndome al escenario, la receta surge sola (y más importante aún, aplica sólo a mi).

A mi me gusta pensar que cuando me toca dar capacitaciones más que recetas brindo mecanismos para descubrir cuando algo puede ir dentro de mi libro personal de “como se hace” pero que sea, para cada uno de los que participa, algo que se construye con el tiempo.

Además claro está la cuestión temporal de por medio. Nada de lo que decíamos sobre la práctica de las presentaciones hace 5 o 7 años es igual hoy que la difusión de TED y espacios similares a crecido tanto. Aparecerán nuevos ejes que marcarán nuestra actitud, siempre. Y con eso tendremos que volver ajustar las brújulas para sintonizar nuestro contenido y nuestra performance. Así que la conclusión más importante creo yo es que:

Si tiene forma de receta, sospeche.

Las recetas solo funcionan si salen de nuetra experiencia, y aplican solo a nosotros, mecanismos para aprender a armar recetas no hay tantos (ejem) y debemos poner mucho más de nosotros mismos para poder sacar provecho de ellos. Pero rendirse ante la receta parece cada vez más peligroso, sobre todo teniendo en cuenta que cuando algo se puede poner en ese formato, es un trabajo que termina haciendo, inevitablemente, un robot. Y uno quisiera que en principio no pase.