Útil desde tiempos en los que no existía la calculadora de bolsillo, la Tabla de doble entrada a construido para sí un imperio que nadie puede quitarle.
Tan relevante es LA TABLA que en ciertos ámbitos, si lo que estamos mostrando, o mejor, presentando, no tiene una tabla, tanto el público como los asistentes consideran que en realidad no hubo trabajo realizado, no hay nada que transmitir y por lo tanto hemos sido quizás entretenidos, pero no informados.

De todo lo radical que es comenzar a comunicar de otra manera (en la medida de lo posible para mejorar lo que se transfiere), el hecho de que las tablas no son material para poner en una presentación es sistemáticamente lo que más se rechaza, o, también puede decirse, lo que más acostumbrados estamos a hacer a pesar de lo contraproducente que es.
Pongámoslo de esta manera. Puedo brindar una sesión de feedback de 20 minutos acerca de como mejorar tanto los medios (slides) como la estructura del mensaje, así cómo herramientas y mecanismos para ser más auténtico con el estilo propio. Cosas profundas, que calan hondo en el desempeño de quién está entrenándose.. Ahora, digo que usar tablas está mal y una tormenta de fuego me llueve sobre la cabeza
La Tabla es buena.
Quién haya intentado calcular cosas sin ayuda de lo digital sabe que la tabla es indispensable. Quienes buscan el valor de las ventas regionales del sur entre enero y marzo obtiene su panacea en el formato de filas y columnas.
Las tablas son una herramienta super práctica a la hora de trabajar con la información justamente por ser lo que son. Un mapa con cuadrantes en donde los ejes, si es que no tienen un sentido estricto (años, meses, intensidad, inversión) al menos tienen títulos claros en donde me puedo apoyar para buscar la información necesaria. Cuando toda la información en la tabla es del mismo calibre, digamos por ejemplo cifras, esto es aún más útil puesto que el tamaño necesario para contenerlo se reduce geométricamente.
La tabla tiene infinidad de buenos atributos, pero por todo lo bueno que tiene siempre nos exige algo que es difícil no tener a la hora de trabajar con ella: La propia tabla. La Tabla no es un concepto. No es como el diagrama de fases de Hierro carbono por ejemplo (sorry el dato nerd). que se puede trabajar en formato de concepto y recordar. La tabla es para trabajar en tiempo real, se usa en la mano, y se tiene presente a la hora de obtener datos. La tabla es, a todas vistas, un elemento físico (o electrónico obvio) de consulta. La tabla es un documento de escritorio, y casi nunca se mira de más lejos que unos cuantos centímetros.

La tabla es mi enemigo
Las presentaciones no tienen lugar para las tablas. Ya lo sé. Usted querido amigo a visto miles de presentaciones con tablas en su vida y le cuesta recordar la última vez en la que vio una presentación sin tablas. Pero créame. Las tablas son el enemigo, suyo también.

En estos años de trabajo tuve oportunidad de conversar esto con todo tipo de profesionales que deben mostrar su trabajo y que, como consecuencia de su práctica laboral, encuentran que la mejor manera de mostrar sus resultados (ventas, ensayos de acidez, categorización, movimiento de placas tectónicas) es con una tabla. No me voy a atribuir haber recorrido todas las profesiones pero hasta ahora no he encontrado lugar en donde la tabla funcione mejor que cualquiera de sus alternativas (gráficos, fotos, sólo el número importante). Las presentaciones no tienen lugar para las tablas.
La tabla puede se recibida con alegría entre los asistentes, sobre todo los que necesiten encontrar algún error en su trabajo. Para ellos podemos imprimir las tablas y ofrecerlas en papel (consejo: hacerlo luego de la presentación).
Es la preocupación por mostrar que se han transpirado muchas horas la que pone entre los slides las tablas. Por algún motivo creemos que más datos es equivalente a más y mejor trabajo realizado. Nos tranquiliza. Pero la realidad es completamente diferente.

Se que en este momento al menos 9 de cada 10 personas que leen esto están pensando que en realidad estoy siendo extremista y que seguramente hay casos en los que la tabla se puede usar. Bueno no. No hay
También se que a pesar de que puede haber leído con simpatía el párrafo anterior, 5 de los 9 de más arriba sienten en su tripa que no podrán deshacerse de las tablas por que “es lo que quiere mi jefe”, es el inversionista pidió, etc., etc., etc.
La tabla no sirve. Apaga el cerebro. En el momento en el que aparece una tabla la mente humana tiene dos opciones.
- Trata de ver lo que dice, ausentándose de todo lo que está pasando sólo para darse cuenta minutos después de que ya no sabe en donde está y aún no ve lo que dice la tabla.
- Presumir que lo que sea que sea importante de la tabla lo va a decir el orador y por lo pronto, dejar de prestar atención hasta nuevo aviso.
Lo peor es que la gran mayoría de las veces en las que se exhibe una tabla es para hablar de uno o a lo sumo dos valores dentro de la tabla. Dije bien. No una fila, no una columna, ni si quiera la relación entre dos de las celdas. No. La mayor parte de las veces se pone una tabla en pantalla para mostrar que “los costos de este año son altos”. Punto.
Las tablas pueden ser reemplazadas por casi cualquier cosa. No se ven. Nadie llega a distinguir nada, ni siquiera quién las muestra.
La tabla no tiene lugar en las presentaciones
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