¿Qué es un escenario?

Casi todo tiene la dinámica del escenario así que ¿Por qué no tratarlo como tal?

Siempre estamos en el escenario.

No hay demasiadas situaciones de comunicación desde una persona hacia varias que puedan considerarse fuera del escenario. Visto de manera inversa, si usted habla y al menos una persona está escuchando, la dinámica es la del escenario.

No importa en este caso que no haya iluminación profesional, micrófono inalámbrico, sistema de sonido, tras bambalinas, camarines, sillas o siquiera una tarima que me eleve por sobre los que escuchan.

La dinámica del escenario es simple. Hay un contenido de un lado (o en una persona), y el que está de ese lado desea y/o necesita que ese contenido llegue al otro lado, en donde puede haber una o varias personas.

Esto es así por ejemplo en un recital musical en donde el artista interpreta sus canciones mientras el resto de las personas escuchan. También es el caso de la persona que se encuentra sobre la tarima dando ese discurso político en el encuentro sindical y también es dinámica de escenario lo que sucede cuando finalmente es mi turno de dar el reporte de ventas al directorio para cerrar el ejercicio económico. Una pequeña ronda con cuatro personas es un escenario perfectamente válido si lo que yo estoy buscando es que mi contenido vaya a parar a los cerebros y cuerpos de los demás.

Lo único que rompe la dinámica de escenario es la interacción directa y prolongada con el público lo que hace que más que una presentación, charla, disertación o discurso, estemos en presencia de una conversación que bien podría transformarse en algo diferente con muy poco tiempo.

Con sus dinámicas particulares, son cientas las situaciones de tipo escenario. En cada caso la forma de sacar mayor provecho varía pero tenemos algunos elementos que se repiten en todos sus versiones.

  1. Asegurarse de que estamos dando el mensaje que queremos dar. Esta es una enseñanza del teatro: Los actores repasan las líneas todo el tiempo, el control de calidad de que vamos a decir lo que dice el guión es permanente. Hay espacio par pequeñas desviaciones, claro, pero visto desde un marco general, el guión se cumple. Esto es un riesgo que la mayor parte de las veces corremos a propósito. “nos decimos.
  2. No hay espacio para interrupciones mientras dure el mensaje. Si llegan a ser presidentes o algo por el estilo 😉 seguramente esto se lo puedan delegar a alguno de sus colaboradores. El punto es, mientras el contenido se está transmitiendo no me podés interrumpir. En este caso ayuda que el escenario sea realmente cuente literalmente con una tarima para subir. Las personas interrrumpen casi nunca con una tarima de por medio. También es aconsejable estar preparado para cuando nos interrumpa una persona de rango superior. Las más de las veces la frase “voy a tomar preguntas al final basta” pero con un superior insistente hay que estar preparado específicamente de modo de disolver la interrupción. Se puede utilizar una técnica de cambio de foco en estos casos, pero hay que tener información personal de la otra persona. Si por ejemplo sabemos que nuestro superior disfruta del tenis podemos decir “Dejamos la discusión para luego y de paso también ponemos sobre la mesa por qué Federer venció a Nadal el sábado pasado” El cambio de foco suele desactivar las interrupciones pero como decía, es una cuestión que hay que preparar persona por persona.
  3. La conexión con el público es necesaria. Puede que la iluminación específica del lugar no permita que veamos al grupo de personas con quienes estamos hablando. Ese es un escenario un poco más complicado de burlar. Pero en todos los otros debemos tirar una soga al públio con muchos motivos para que la tomen. Motivos para conectar son un pasado común, la vulnerabilidad, la honestidad profunda respecto de algún punto específico (como por ejemplo el hecho de que lo que más trabajo me lleva, siempre, es relajar el cuerpo antes de subir al escenario con una presentación nueva). El público conecta mejor con personas de frente, y relativamente estáticas que con un caminador compulsivo. La variación en la intensidad y el compromiso también conecta.

Todo es un escenario. Es importante empezar a verlo así si pretendemos que nuestro mensaje llegue al otro lado.