Componentes de la creatividad que son frágiles.

La titánica tarea de armar una propuesta creativa es el triple de dura cuando el que la solicita es un superior que “sabe” como se hacen las cosas y tiene una “opinión” informada del asunto.

No toqué este tema hasta ahora por que siempre pensé que era una situación que debiéramos tolerar con gracia y contento. Después de todo, la inmensa mayoría tenemos superiores que en algún momento atraviesan su propia línea de acción para relacionarse con nosotros desde la misma ignorancia que el resto (hablan sin saber ni preguntar digamos).

Pero, conforme fui generando material en este y otros medios y la gente lo fue leyendo, empezaron a aparecer comentarios que tienen su raíz en una relación que no siempre es sana y es la de que se da con nuestros superiores a la hora de opinar sobre nuestras presentaciones, diseños, propuestas, borradores, la línea infinita de ejemplos similares y la línea editorial que le quieren dar.

“Si claro, yo hago las presentaciones sin tablas pero después mi jefe me pide que ponga las tablas en los slides” — Comentario vía email.

Todos los trabajos creativos comparten esta característica. La tierra esta repleta de personas que deben lidiar cada días con jefes y managers no del todo capacitados para emitir los juicios que emiten sobre su trabajo y lo que es peor aún en muchos casos toman decisiones de línea editorial (sea cual fuere) que no tiene coherencia interna y por lo tanto nunca puede sostenerse en el tiempo un criterio dado.

En algunos casos, apalancados en que su palabra es más pesada al final del día, caemos muchas veces en lugares que podrían haberse evitado de contemplar por un lado nuestra vacuidad de conocimiento y la experiencia del otro en este tema específico. La caricatura del jefe que no puede combinar corbata y camisa pero que sí sabe exactamente como debería lucir la nueva ornamentación es relativamente clisé.

Dividamos el problema en partes porque aquí hay porciones con las que no podemos hacer absolutamente nada, alguna cosa con la que sí podemos trabajar y un costo que, si no prestamos atención, puede terminar con la capacidad que tiene nuestro equipo de generar valor.

  1. Humildad primero: Si el manager es otro, probablemente tenga al menos más tiempo que yo en el equipo. El liderazgo muchas veces es caprichoso y otras tantas padece de una injusticia congénita. Ahora bien. Nada quita que el manager es el otro y que por lo pronto tenemos que trabajar con lo que nos toca trabajar.
  2. Humildad segundo: Al estar en posición de managers en sumamente importante reconocer que uno no está en ese lugar (exclusivamente) para demostrar poder. Tampoco tiene por qué ser una situación romántica en la que es el líder el que está al servicio de los demás. Ese cuadro es medio empalagoso y no se sabe a ciencia cierta si esa actitud tiene o no un diferencial frente a una postura más equilibrada. Eso no quita que reconocer en donde no sabemos, en donde nos falta ojo estético, poético, técnico, artístico, empático hacen a nuestro perfil como líderes. Perder esto de vista nos pone en un lugar de rechazo, que, como veremos más abajo puede costar muy caro.
  3. Si gastamos dinero en mejorar esta competencia… No son pocos los equipos que realizan una inversión real y sostenida para que sus integrantes mejoren en diferentes áreas. La creatividad, la innovación, la creación de valor son todas habilidades blandas que cuando uno las trabaja con distinciones claras y las entrena puede mejorar. La contradicción se da aquí en que no siempre todos en un equipo participan en las capacitaciones de todas las competencias y por tanto, un poco de manera esperable, no todos terminan teniendo el mismo nivel de habilidad y práctica en todos los campos. Lo consecuencia de pasar esto por alto y dar una devolución sin tenerlo en cuenta es una de las principales fuentes de frustración profesional.
  4. El jefe no tiene razón: En realidad nadie tiene “la razón”. Pero ciertamente la opinión del que sea que está dando su juicio de valor no está más autorizada simplemente por estar medio escalón por encima mío en la distribución del equipo, independientemente de cómo esté distribuido. La habilidad para hacérselo saber es muy distinta a la habilidad necesaria para generar nuestro trabajo. Es una práctica diferente y que conlleva cierto riesgo pero no creo que haya hoy por hoy demasiadas personas que prefieran ignorar abiertamente que están equivocando el rumbo según nuestra opinión. En general hoy la actitud es a armar equipo. La disparidad de ideas es parte de la conformación de un equipo.
  5. ¿Qué es lo peor que puede pasar ? Que mi equipo desaparezca. O que mi puesto desaparezca. O que ya no sea relevante el valor que agregamos porque ahora lo hace una computadora. Si las relaciones entre quienes están encargados de crear son malas, si nos comunicamos de manera deficiente, la personas se frustran. Se cansan del jefe, de “como son las cosas acá”, del “al final es siempre lo mismo”. No es para nada obvio verlo venir, pero para cuando viene, nos quedamos

¿Quién es el responsable?

Ciertamente el que está en posición de opinar debe ser más responsable que quien recibe el veredicto. Esto no quita absolutamente del cuadro a la otra parte, pero si desbalancea la carga de las consecuencias.

Cuando alguien realiza un trabajo creativo pretende que sea visto por eso mismo. Un trabajo que ha sido llevado adelante en el mundo de las ideas nuevas. No importa si esto es en diseño, en presentaciónes de reportes de ventas o las invitaciones para el evento de beneficencia de este año. Al relacionarnos con quién ejecuto la tarea para darle una devolución podemos erosionar irremediablemente el ímpetu que tiene esa persona.

¿Es una erosión permanente? Probablemente no. Probablemente al cambiar de relaciones, de trabajo, de ciudad o de industria el vigor se recomponga. La creatividad se vuelva alimentar de lo que se alimentaba antes. Pero ese pedacito de tierra fértil en donde podíamos hacer crecer nuestra idea ya no está más. Al menos no para nosotros.

El velo más opaco de este proceso está en el naturaleza gradual de esta erosión. Nadie se frustra y resiente de la noche a la mañana. Una capa tras otra el proceso va avanzando hasta que al final la frontera se hace transparente y se cruza.

Hay tiempo. Tenemos que comenzar a comunicar mejor.