Estructuras para tu historia: El relato épico — Un forma de preparar el viaje.

Las últimas tres conversaciones que tuve con empresas preocupadas por el futuro y por la innovación fueron acerca de como construir una épica y el gran secreto es que en general, la épica ya está allí.

Una épica es una forma de historia y posee un set de características bastante flexible. La idea no es aquí discutir los pormenores técnicos del análisis literario acerca de la épica (que me supera) sino más bien el entendimiento y el valor que tiene para la evolución de las comunidades y el apoyo a proyectos que por naturaleza, tamaño y extensión en el tiempo hacen que al menos en primer instancia no haya muchas personas acompañando la iniciativa.

Épicas hay de todo tipo, tanto en edad como en temas y formas. Es una forma que no ha sufrido con el paso de tiempo y salvo por aspectos muy particulares de cada tiempo y cada geografía, se sostiene con los mismos ingredientes. Así por ejemplo La Odisea y La Ilíada son épicas, El señor de los Anillos es una épica y también, hace cinco siglos en tiempos de exploradores, los relatos orales que se hacían de la América por parte de adelantados y emprendedores eran relatos épicos.

¿Qué es lo atractivo de conformar un relato épico?

Me tomo el atrevimiento de asignarle a la épica un carácter singular dentro de las estructuras narrativas, fundamentalmente por el éxito que tiene tanto en el momento de la transmisión como en el proceso de su propagación, pero en pleno conocimiento de que el estudio de la épica (y del poema épico sobre todo) no es de lo que me voy a hacer cargo

Las historias épicas nos atraen, nos relacionan entre nosotros y con los personajes de una manera muy humana y como consecuencia nos es fácil reproducir estas historias al tiempo que nos sentimos parte.

Tener un relato épico a la mano, aunque mas largo y complejo, raramente es mucho más sencillo de propagar de ser un ser humano a otro. El carácter de la historia parece acomodarse perfectamente a la manera en la que fuimos evolucionando en los primeros 180.000 años desde la aparición de nuestra genética dominante y por tanto, es de interés para todos aquellos que están construyendo comunidad o aquellos que creen que necesitan una comunidad fuerte para llevar adelante su proyecto.

Las épicas que trataremos aquí son aquellas que son funcionales a proyectos humanos modernos que quieren cambiar el mundo. Son herramientas, andamios que sostienen cosas. Las definiciones que se listarán son válidas, rigurosamente hablando, solamente en este contexto y no buscan más que promover un viaje, una historia conjunta de un equipo porque, en efecto, eso es lo que creemos que es necesario para poder conseguir nuestros objetivos.

Ingredientes para una épica.

En las épicas podemos encontrar con facilidad componentes comunes que hacen a las diferentes historias pertenecer al género. En ocasiones esto no es ni siquiera completamente dentro de la literatura. Cuando en una historia tenemos estos ingredientes, sea que esté escrita con ánimos de vender libros o no, funciona como una épica y es en ese sentido sencillo reconocer estos relatos.

Ya sea la expansión del imperio de Alejandro Magno, la biografía de Pedro de Valdivia o la historia moderna de algún emprendedor de los más conocidos (el primer delator de que algo es épico es que se haga una película al respecto) podremos con poco esfuerzo encontrar estos lugares comunes en las épicas que nos encontremos.

  1. Una visión no del todo acabada pero muy específica del destino. Si bien no esta exactamente claro que, o como, la idea es específica. Llegar a las indias por el oeste. Indexar toda la información del mundo. Recuperar todo el oro que descansa en una montaña custodiado por un dragón. Quién posee la visión puede ser un individuo pero también puede ser un grupo o una comunidad. La visión es siempre muy específica y de manera orgánica nos lleva a tomar acción para hacer realidad dicha visión. Tomar acción es siempre iniciar un viaje. Metafórico o no, el animo de estas personas es del tipo que aparece cuando nos ponemos en movimiento.
  2. Una promesa La misma puede realizarse a aquellos que me acompañen, (seremos ricos/inmortales) pero también puede estar dirigida a los que quedan atrás (Cuando vuelva vendré con oros y esmeraldas). La promesa es el compromiso de los que emprenden el viaje. Es el primer voto de confianza que cada uno de los integrantes del hacen sin forma de poder garantizarlo más allá de su ímpetu, su convencimiento de que la empresa vale la pena y la energía que van a poner en ello. A la hora de fortalecer una comunidad, una promesa no debe necesariamente ser común a todos. Prometernos es la manera en la que nos atamos los unos a los otros. Las promesas épicas descansan en la confianza, y siempre hay posibilidades de cumplirla hasta que el tiempo se termina.
  3. Historias que muestran la riqueza de la aventura. Un grupo se refuerza a partir de sus historias. El elemento que nos junta en eventos de intereses afines es justamente esto. Escuchar cosas que me hagan sentir parte, que me inspiren a seguir estando aquí es una fuente inagotable de energía. Las historias que conforman las épicas son tanto documentales (con datos de lo que pasó) como experimentales (con deseos de lo que queremos que sucedan). Hay que identificarlas y distribuirlas pero las historias, en las épicas, viven a través de la repetición y contarlas es placentero para quienes están en viaje. La imagen del fogón con los protagonistas de una épica compartiendo historias es ubicua y para poder tener esa épica hay que ser muy generoso a la hora de brindar oportunidades para que esas historias se compartan.
  4. Talismanes: un talismán es un objeto (físico o digital no importa) que ha sido forjado por una persona o por un grupo. Tiene cierto carácter de inmutabilidad, más allá del desgaste natural, y cumple una función independientemente de los deseos de quién lo porta. Los talismanes sirven para reconocernos, son móviles por naturaleza y quienes lo portan han realizado alguna acción que los hizo acreedores de ese objeto. De esta manera, por ejemplo, los crucifijos por si solos no calificarían de talismán pero si lo serían aquellos que han sido bendecidos especialmente por alguna autoridad, como por ejemplo un sacerdote respetado. Los talismanes pueden ser cualquier cosa mientras estemos de acuerdo en que hacen algo “solos”, significan algo reconocible y los distribuimos de manera restringida, pero no necesariamente con un límite en la cantidad.
  5. Totems: Contrario a lo que pasa con los anteriores, los totems son elementos fijos (salvo catástrofes que los destruyan), de tipo documental. Un totem marca la tierra y además cuenta una historia. Algunos totems se construyen y se permiten añadir más historia a medida que esta sucede, otros se levantan una vez que la porción de la historia que se quiere contar (una conquista, una guerra, un descubrimiento o un acontecimiento natural) ha concluido y puede transmitirse a quienes leen el totem de principio a fin. Este es un elemento esencial de los totems, para quienes comparten su cultura, un totem puede leerse sin esfuerzo. Su significado puede ser interpretable, pero su lectura no es críptica. Los totems se construyen para dejar un camino a quienes vienen detrás. No siempre (casi nunca) es posible comenzar un viaje todos juntos y ayuda mucho tener una ruta con marcas que hablen de lo que sucedió en ese lugar y cual es la valoración de los eventos que hicieron los que estuvieron en este lugar antes.
  6. Rituales para pasar tiempo juntos. El ritual es un elemento del relato épico imprescindible. Como ninguno de los anteriores entrelaza a la comunidad. Los rituales deben poder realizarse con elementos accesibles a la comunidad, sin limitantes complicados como podrían ser la participación de una persona específica o un material que esté presente en un sólo lugar en el mundo. Un ritual tiene además las características de marcar un antes y un después para la gente que participa y hay un nombre para los participantes antes, durante y después. Esta característica de tribu es al mismo tiempo su característica más resistida y más efectiva. Un amigo mantiene el ritual con sus colaboradores, a pesar de que están distribuidos por el mundo, de comer todos juntos, vía skype. Si bien ese es un momento de comunidad, carece de todo lo que se necesita para que el ritual cumpla su función primordial.

Cosas que a pesar de ser útiles rara vez son indispensables y en ocasiones ni siquiera se usan

  • Un mapa es un instrumento que permite navegar terrenos conocidos. En ocasiones este es el caso en las épicas pero en general el mapa sirve solo a los efectos de darle identidad al destino. Los mapas suelen ser esquemáticos y en rigor, los viajeros de la épica no saben por donde los llevará su aventura. Vale la pena decir que intentar seguir rigurosamente un mapa puede resultar contraproducente a construir la historia. Las más de las veces el mapa es un consecuencia de la épica. Dicho eso, no lastima, en la medida que uno pueda soltarlo, contar con un mapa.
  • Recursos suficientes. Todos los viajeros de una épica se preparan como para poder contar con recursos durante la travesía. El problema es que saben que moverse con las provisiones suficientes (Que alcancen seguro) es poco práctico y por lo tanto hay de manera predeterminada una tendencia a conseguir recursos (normalmente en forma de alimento o combustible) en el camino.
  • Apoyos y/o Viento a favor. El arte de saber cuando se puede zarpar fue siempre sofisticado. En algunos casos se ha incurrido al sacrificio humano para conseguir el viento necesario para salir del puerto. La historia, o la estadística, nos muestra que cuando todo está en contra las chances de regresar son bajas (sobre todo cuando hay impedimentos físicos, e.g. no hay agua en el río por la marea baja). Lo particular es que luego de algunos pequeños indicadores de viento a favor, la probabilidad de éxito no cambia significativamente.

Analizar el pasado o Preparar el camino.

Las historias épicas son fundamentalmente ficción. El autor puede plantear el escenario y la evolución que desee, o mejor aún que mejor funcione para lo que quiere lograr. La evolución de las instituciones hace que haya una serie de componentes que no puede tocarse porque ya sucedió o porque simplemente es parte de un comportamiento que no puede modificarse.

Para formalizar una épica podemos sacar a relucir nuestro camino recorrido pero también debemos preparar el futuro. Decidir que talismanes nuevos y totems construiremos. Que haremos cuando los hitos que esperamos se cumplan.

El relato épico como instrumento de comunidad debe, necesariamente, mirar tanto al pasado como al futuro. Esto no se cumple con los proyectos nuevos, pero en ese caso siempre se puede mirar la historia de las personas que componen el equipo, que sí tienen historia.

Tomar la decisión es siempre difícil.

Si esta forma de relacionarnos entre nosotros y con los demás nos interesa, generalmente aparece cierta reticencia a embarcarse. Los viajes épicos son un muy buen candidato a rechazarse. Cuando vemos esta visión algo lejos no vemos que haya nada en el medio. No lo vemos por que no hay nada generalmente. Hay que lanzarse. Esa decisión nunca se hace más fácil. Nunca.

Que pasa si efectivamente me caigo.

La ventaja de la épica, para nosotros, es que finalmente es una forma de contar nuestro proyecto. Hasta ahora al menos, todo lo que puede salir mal es lo mismo que puede salir mal si no hacemos este enfoque. El esfuerzo es mucho pero el riesgo es realmente muy bajo.

Lo que quiero decir finalmente es que no tenemos chances de que nuestro viaje termine lejos de casa. Siempre podemos volver a casa, cosa que en la ficción no es segura.

Qué es lo que sucede finalmente con la épica.

Nos pone en un lugar sensible para con el otro. El secreto es ese. El motor y el combustible están ahí. Queda intentar. Tu épica lo vale.