Anoche me saque las ganas de asistir al evento en donde amigos y extraños comparten sus metidas de pata.
Si bien conocía la idea desde ya hace un tiempo, me había quedado con las ganas de asistir a uno de estos eventos en donde los oradores comparten algún fuckup de su historia.

Fuckup Nights es un formato de charlas mexicano cuya filosofía sería, según su nombre lo indica, reunirse para celebrar equivocaciones sobre todo del mundo emprendedor. Se hace especial foco en el hecho de que equivocarse es, en abstracto, parte del proceso. Se promueve mucho el aprender a partir de nuestros errores. La propuesta es fresca desde ese punto de vista.
Ayer en la velada del centro cultural San Martín la verdad que la pasé muy bien. Más allá de la cuestión técnica, siempre desafiante hablar con los slides corriendo a paso fijo (tipo pecha kucha o ignite) las historias que escuchamos fueron amenas y bien expuestas.
Ahora bien, no tiene por qué ser así, es sólo una opinión mía, pero a mi fuckup me suena a “mamá rompí la ventana jugando al fútbol dentro de casa”. Hace poco dando clases en Santiago un alumno me contó una historia del evento hermano chileno y no pude sino notar que lo que me estaba contando no era una historia de fracaso. O de metida de pata sino más bien lo contrario.
Anoche me pasó algo similar. Los tres oradores estuvieron muy bien desde el escenario. Sólo que yo no sentí que se hubieran equivocado.
Fuckup en inglés puede traducirse como cagarla. Para mi cagarla es romper el vidrio. Ya está. Se rompió. La cargué. OK. Aprendí que si juego al fútbol en el living debo o desinflar mucho la pelota, o evitar las salas con ventanas. Pero el vidrio esta roto.
Anoche lo que me pasó es que escuché historias de éxito (no todas pero del proyecto que fracasó, empresa que cerró, no me quedo claro cual fue el fuckup realmente, si perdieron plata, no se supo). Una estructura con dificultades en el medio y éxito/transformación al final no es un fuckup. Es el camino del héroe.
Lo que se me ocurre es que como sociedad tenemos un tema tan importante con el fracaso que pasan estas cosas. Ya lo sé. No me lo tiene que hacer notar nadie. Sólo fui a un evento y sólo vi tres charlas. 100% cierto. Pero también es cierto que la idea se me ocurrió ahora y no tengo por qué hacer un estudio de campo para Nature ahora. Sigo, es posible que tengamos una postura tan radicalizada con el fracaso que no podemos siquiera celebrarlo en un evento pensado y organizado exclusivamente para tal fin. En lugar de ello, nos es más cómodo contar como superamos una dificultad. No está mal. Esta perfecto. Simplemente que me parece un indicador digno de ser notado.
Mientras tanto queda espacio par pensar en como contar un fracaso.
Para mi un fracaso debe concluir en un punto de reflexión. O simplemente en tragedia. Me dan ganas de escribir más al respecto.